A pesar de que desde el 1 de febrero de 2026 rige la resolución que ordena bajar $500 al galón de Gasolina Motor Corriente (GMC), el bolsillo de los colombianos aún no siente el alivio completo. En una declaración conjunta este 5 de febrero, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, y la superintendente de Industria y Comercio, Cielo Rusinque, advirtieron que no permitirán que las estaciones de servicio se queden con el excedente de una medida diseñada para el consumidor final.
El seguimiento técnico del Ministerio revela una realidad preocupante. En ciudades principales, la reducción real observada es de apenas $300 en promedio, lejos de los $500 decretados. En la mayoría de los más de 1.100 municipios no hay justificación económica para los retrasos, por lo que la aplicación debe ser inmediata.
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La Superintendente Cielo Rusinque fue tajante: se priorizarán las inspecciones en municipios con mayores rezagos. Las estaciones que no ajusten sus precios podrían enfrentar Bloqueo del SICOM, multas millonarias y cancelación de licencias.
Para Villavicencio y el resto del Meta, donde el costo del transporte impacta directamente en los alimentos, el cumplimiento de esta medida es vital. El ministro Palma reiteró que esta es una decisión política del presidente Gustavo Petro orientada a aliviar la presión fiscal y proteger las finanzas de los hogares tras el saneamiento del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
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