La temporada seca ha pasado factura al corazón de la Orinoquía. La Gobernación de Casanare, a través de su Dirección de Gestión del Riesgo, entregó un balance que refleja la magnitud de las emergencias vividas en los últimos meses: 165 incendios forestales devoraron un total de 27.810 hectáreas de vegetación, dejando a su paso un rastro de ceniza y pérdida de biodiversidad.
Orocué: El municipio más golpeado
Aunque Yopal fue la ciudad con mayor número de incidentes (46 eventos), la voracidad de las llamas se ensañó con Orocué, que encabeza la lista de afectación con 9.090 hectáreas incineradas. El impacto es doloroso, pues el fuego alcanzó áreas vitales de sabana, morichales y la emblemática reserva natural Wisirare.
Otros municipios como San Luis de Palenque (4.814 ha) y Trinidad (3.591 ha) también reportaron daños masivos. Más allá de los números, el saldo humano y ambiental incluye la muerte de once animales y la pérdida total o parcial de varias viviendas debido a incendios estructurales y vendavales.
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No bajar la guardia: De la ceniza al lodo
Wilson Porras, director departamental de Gestión del Riesgo, fue claro al advertir que el cierre de la sequía no significa el fin de los peligros. «Estamos en una etapa de transición hacia la temporada invernal, que suele consolidarse en mayo», señaló.
Bajo el liderazgo del gobernador César Ortiz Zorro, se emitió la Circular 008 de 2026, una hoja de ruta para que alcaldes y comunidades se preparen ante un giro drástico del clima. El pronóstico del IDEAM para mayo no es alentador: se esperan lluvias por encima de lo habitual en la Orinoquía, con probabilidades de exceso de hasta el 70%.
Alerta naranja en los ríos
El riesgo ahora se traslada a las cuencas hídricas. Ríos como el Túa, Cusiana, Upía y Cravo Sur ya se encuentran en alerta naranja debido al rápido aumento de sus caudales. Esto incrementa la posibilidad de movimientos en masa, inundaciones y crecientes súbitas que podrían afectar a las mismas poblaciones que hace semanas luchaban contra el fuego.
Las autoridades instan a la comunidad a mantenerse informada y a no ignorar los cambios en los niveles de los ríos, pues la naturaleza en Casanare parece no dar tregua este año.


