Londres está de fiesta y no es para menos. Tuvieron que pasar exactamente dos décadas para que el Arsenal, el club del Big Six con más solera y resistencia en la élite, grabara su nombre nuevamente en el partido más importante del planeta. De la mano de Mikel Arteta, el conjunto londinense rompió el maleficio y ya es el primer finalista de la UEFA Champions League.
Aquella espina clavada desde la temporada 2005/06, cuando cayeron ante el FC Barcelona en París, ha comenzado a sanar. Hoy, este equipo no solo juega con la estética que los caracteriza, sino que ha aprendido el arte de la resistencia.
Saka abre la puerta del cielo
El encuentro de vuelta frente al Atlético de Madrid fue una batalla de ajedrez táctico. Los de Diego Simeone plantaron cara, pero la eficacia inglesa pesó más. En las postrimerías del primer tiempo, Bukayo Saka hizo estallar el Emirates Stadium con un remate que sentenció la eliminatoria.
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A partir de ahí, el Arsenal mostró una faceta que se le exigía desde hace años: saber sufrir. Mikel Arteta, eléctrico en el banquillo, ajustó las piezas para que el bloque defensivo fuera impenetrable.
Resistencia y corazón ante el ‘Cholismo’
A pesar de la garra característica del Atlético de Madrid, los intentos de los españoles chocaron una y otra vez contra una defensa «Gunner» que hoy jugó con el alma. No hubo fisuras, no hubo errores. El Arsenal no solo puso el fútbol que lo tiene peleando la Premier League, sino que también demostró que tiene el carácter necesario para conquistar Europa.
Con este resultado, el equipo de Arteta firma una temporada histórica y memorable, independientemente de lo que suceda en el torneo local. El gigante dormido de Londres ha despertado y está a solo 90 minutos de levantar su primera ‘Orejona’.


