La inyección de GHB que sufrió la futbolista escocesa Taylor Coulter en una discoteca de Magaluf, en Mallorca, le dejó amnesia, pesadillas y dificultades para caminar a pocas semanas de iniciar una beca deportiva en Estados Unidos.
Un pinchazo en la discoteca Bananas y 20 segundos para pedir ayuda
Coulter, de 18 años y originaria de Port Glasgow (Escocia), contó que volvía de los baños de la discoteca Bananas cuando un desconocido chocó con ella en las escaleras. “Sentí un dolor agudo y punzante en el brazo. Se disculpó mucho, más de lo necesario. Luego sentí un líquido recorrer todo mi cuerpo”, relató.
Según su testimonio, tuvo apenas unos 20 segundos para pedir ayuda antes de quedar incapacitada. Sus amigas estaban cerca y logró llegar hasta ellas. La ayudaron a ir al baño —donde vomitó— y después la llevaron al hotel. Del resto de la noche conserva recuerdos fragmentados, que reconstruyó con ayuda del grupo.
El episodio ocurrió el 21 de junio en la localidad turística de Magaluf. Sus padres, Stuart y su esposa, describieron que fueron despertados por una llamada de madrugada de la mejor amiga de Taylor. Al pedir verla por videollamada, dijeron que su hija no respondía y “solo emitía sonidos”.
El hospital detectó GHB y un antidepresivo; ahora sigue un tratamiento preventivo
En el hospital, los análisis de sangre indicaron que le habían inyectado GHB (gamma-hidroxibutirato) y también un fármaco antidepresivo. El GHB es un potente sedante asociado a somnolencia extrema, pérdida de inhibiciones y lagunas de memoria, y es conocido por su uso para facilitar agresiones sexuales.
Además del efecto de la droga, los médicos expresaron preocupación por el riesgo de infecciones sanguíneas derivadas del uso de una aguja. Por eso, Coulter está tomando medicamentos antivirales como protección frente a posibles infecciones como VIH o hepatitis. La joven asegura que el tratamiento le ha pasado factura en lo físico.
Casi tres semanas después del ataque, explicó que le cuesta caminar largas distancias y que no ha podido entrenar con su equipo, el Greenock Morton Women FC. “Ha tenido un impacto enorme en cosas que antes me resultaban fáciles, como correr y montar en bicicleta. Me canso muchísimo cuando intento hacer cualquier tipo de ejercicio”, dijo.
El impacto llega en un momento clave para su carrera: tiene previsto mudarse a Estados Unidos “el próximo mes” para aprovechar una beca de fútbol en la Universidad Estatal de Luisiana. A la vez, señaló que su confianza se ha visto afectada y que sufre pesadillas y “recuerdos intrusivos” que alteran su sueño.
La advertencia para otros grupos y la campaña para tipificar el “spiking”
Coulter decidió compartir su caso como advertencia para personas que viajen en grupo durante el verano boreal. Su consejo es directo: “Quédate con tus amigos, no vayas a ningún sitio sola”. También contó que, aunque ellas procuraban permanecer juntas y vigilar las bebidas, no conocían que algunos ataques pueden implicar agujas.
Colin Mackie, fundador de la organización benéfica Spike Aware UK, sostuvo que drogar a alguien contra su voluntad puede buscar fines distintos, desde agresiones físicas o sexuales hasta robos. También mencionó que, en la era de las redes sociales, puede hacerse para grabar y difundir videos cortos de personas desorientadas.
Mackie señaló que estos incidentes pueden ocurrir a través de bebidas, agujas y cigarrillos electrónicos, e incluso al añadir alcohol extra sin conocimiento de la víctima. Afirmó que los casos con inyección son más comunes de lo que se cree, aunque lo más frecuente sigue siendo la adulteración de bebidas.
Spike Aware UK impulsa una campaña para que estos actos sean tipificados como delito en Escocia, después de que fueran reconocidos en la Ley de Delincuencia y Policía de 2026 en Inglaterra, que recibió la aprobación real “a principios de este año”.














