Este lunes se cumplen seis días desde que comenzó la emergencia por la fuerte inundación en Curillo, Caquetá. Más de 2.000 personas afectadas, cultivos destruidos, animales ahogados y una crisis económica que empieza a tomar forma en el municipio.
En medio del drama, el gerente de la empresa de servicios públicos ESERCU, Jhon Edinson Cortéz Cadena, anunció que se trabaja sin descanso para que este martes en la mañana se reactive el servicio de agua:
“Está pronosticado que para el día martes en la mañana esté reactivado el servicio, si Dios lo permite. Pedimos paciencia y comprensión. Estamos haciendo todo lo posible por devolverle el agua a la gente de Curillo”, manifestó.
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La creciente del río Caquetá fue tan fuerte que alcanzó la bocatoma, inundó el cuarto de conexiones eléctricas y dejó inoperativo todo el sistema. Aunque los motores se retiraron a tiempo, el daño fue total.
Técnicos intentan reconstruir el sistema eléctrico, conseguir repuestos y garantizar la pronta reactivación del acueducto.
Mientras tanto, continúa el plan de contingencia con carro tanque, que llegará a cada barrio hasta las 10:00 p. m. para brindar al menos un poco de agua a cada hogar.
Pero el daño es mucho más profundo. Se han perdido hectáreas de cultivos de pancoger, animales de granja y ganado. La economía campesina está devastada. La comunidad teme que se venga una recesión sin precedentes en este municipio olvidado del sur del país.
Como lo cuenta don Héctor Ramírez, habitante del barrio El Turbay:
“Estamos aguantando, pero es muy duro no tener agua. Con niños pequeños en la casa y el calor que está haciendo, uno se siente impotente. Solo nos queda esperar que el martes sí llegue el agua, porque ya no damos más”.
En medio de la adversidad, también hay rostros de compromiso y responsabilidad. El gerente Jhon Edinson Cortez y su equipo técnico no han descansado ni un solo día, enfrentando barro, agua y dificultades logísticas para lograr una sola meta: devolverle a Curillo el derecho básico al agua.
Que este martes el agua vuelva a los hogares, pero sobre todo que no se apague la voluntad de servir de quienes, como él, siguen firmes en medio del caos.