El horror de la guerra en Sudán ha alcanzado un nuevo y devastador nivel. Este sábado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que un ataque directo contra el Hospital de Enseñanza El-Daein, en la región de Darfur Este, ha dejado un saldo de 64 personas fallecidas y 89 heridas.
Este suceso se suma a la larga lista de atrocidades que civiles y personal médico enfrentan desde que comenzó el conflicto entre el ejército nacional y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).
Un impacto devastador en la población civil
La oficina humanitaria de la ONU expresó su consternación ante la magnitud del ataque. Según los primeros reportes de los equipos de auxilio en la zona, entre las víctimas se encuentran decenas de niños, un hecho que subraya la vulnerabilidad de las instalaciones de salud que deberían ser espacios protegidos por el derecho internacional.
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«Estamos consternados por el ataque contra un hospital en Darfur Este. Los informes indican que decenas de personas, incluidos menores, perdieron la vida en un lugar donde buscaban refugio y sanación», señalaron desde la ONU.
¿Quién es el responsable?
Aunque las dinámicas de la guerra en Sudán suelen ser confusas, el grupo de derechos humanos Emergency Lawyers, dedicado a documentar crímenes de guerra en el país, ha señalado directamente al ejército de Sudán como autor del bombardeo que alcanzó el centro asistencial.
El Hospital de Enseñanza El-Daein era uno de los pocos puntos de atención médica que permanecían operativos en una región ya golpeada por el desabastecimiento y la violencia constante.
Situación crítica en el sistema de salud
Este ataque no es un incidente aislado, sino el reflejo de un sistema de salud quebrado. La OMS ha denunciado repetidamente que los hospitales en Sudán son blancos recurrentes, lo que deja a millones de personas sin acceso a servicios básicos en medio de una de las crisis humanitarias más graves del siglo XXI.


