Bajo el mandato de la «buena vecindad», una delegación de primer nivel del Gobierno de Colombia aterrizó este jueves en la capital ecuatoriana. El objetivo es claro: desactivar tensiones generadas por medidas unilaterales y fortalecer un frente común contra el crimen organizado en la frontera, un tema que ha cobrado urgencia en el inicio de este 2026.
La agenda, calificada como «integral» por la Cancillería, se divide en tres frentes críticos:
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Seguridad y Defensa: Colombia ratificará su apoyo para combatir la delincuencia organizada transnacional, un fenómeno que golpea con fuerza las provincias fronterizas.
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Energía: Con la participación de directivos de Ecopetrol y el Ministerio de Minas, se busca estabilizar los intercambios energéticos, vitales para el suministro de ambos países.
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Comercio: Se espera acordar pasos concretos para el restablecimiento pleno de los intercambios binacionales, afectados recientemente por trabas administrativas.
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La presencia de la canciller Rosa Yolanda Villavicencio y el ministro de Defensa Pedro Sánchez Suárez envía un mensaje de importancia estratégica. No se trata solo de una visita técnica, sino de una mesa de decisiones políticas de alto vuelo que incluye a los ministerios de Justicia y Comercio.
Uno de los puntos más sensibles será la discusión sobre las medidas unilaterales que han enfriado la relación en los últimos meses. La delegación colombiana ha manifestado su «total disposición al diálogo» para encontrar salidas que no afecten la soberanía de ninguno de los Estados, pero que permitan un flujo comercial y humano más eficiente.


