La impunidad no tiene cabida, incluso cuando el presunto victimario proviene de las altas esferas de la justicia. Un fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia ha formalizado la acusación contra el exdirector seccional César Rojas Arias, quien habría convertido su cargo en una herramienta de persecución y violencia sexual contra una de sus trabajadoras durante casi un año.
El escrito de acusación es contundente y detalla cuatro delitos de extrema gravedad, todos bajo la agravante de la posición de mando: acceso carnal violento agravado, acceso carnal en persona puesta en incapacidad de resistir agravado, acto sexual violento agravado y acoso sexual.
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La investigación revela que, durante aproximadamente nueve meses, Rojas Arias habría utilizado su jerarquía para asediar a la víctima. Según el ente acusador, el exfuncionario recurrió a amenazas de traslados y retaliaciones laborales para intentar doblegar la voluntad de la mujer y forzarla a acceder a sus pretensiones.
Este proceso se ha llevado bajo un enfoque diferencial de género, reconociendo el grave daño emocional y la vulnerabilidad de la víctima frente a un superior con poder de mando. La Sala Especial de Primera Instancia de la Corte Suprema será la encargada de fijar la fecha para la audiencia de formalización de la acusación, donde Rojas Arias deberá responder por estas conductas no consentidas.


