Desde el corazón de la selva amazónica, el presidente Gustavo Petro impartió una orden perentoria a la Fuerza Pública: establecer un «control absoluto» en la frontera con Ecuador. La preocupación central del mandatario no es solo la salida de cocaína, sino el ingreso de precursores químicos para la fabricación de fentanilo, la droga sintética que ha causado una crisis de salud pública en Estados Unidos y que ahora amenaza con entrar al país por los puertos del Pacífico suramericano.
Petro advirtió que los insumos no llegan en lanchas rápidas, sino ocultos en el comercio legal. Los químicos entrarían en contenedores de buques mercantes a través de puertos ecuatorianos para luego «subir» hacia Colombia.
La instrucción del máximo mandatario va dirigida especialmente a la Armada Nacional para extremar la vigilancia en Buenaventura, Tumaco y cualquier punto del litoral Pacífico «Colombia tiene que ser libre completamente de cualquier entrada de fentanilo», sentenció el jefe de Estado, calificando la sustancia como una «droga mortal».
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El presidente abordó las críticas del gobierno ecuatoriano sobre la exportación de violencia y cocaína desde Colombia. Petro aseguró que si los narcotraficantes se están desplazando hacia Ecuador, es precisamente por la eficacia de las autoridades colombianas.
«La demostración de que somos eficaces es que la mafia se está yendo para otros países. No quiero que se vayan para allá, pero se van porque no quieren estar aquí», subrayó.
Ante el incremento de la violencia en el país vecino —que según Petro ya dobla la tasa de criminalidad colombiana—, el mandatario propuso una coordinación amazónica conjunta.
El objetivo es integrar la inteligencia de las Fuerzas Aéreas, los Ejércitos y las Aeronáuticas Civiles para que el narcotráfico no solo se desplace, sino que se destruya en ambos lados de la frontera.
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