La Semana Santa en el Meta no solo es un tiempo de reflexión espiritual, sino también una oportunidad para reencontrarse con los fogones ancestrales. Este miércoles, el departamento se viste de delantal con una serie de talleres gastronómicos que prometen rescatar esas recetas que nuestras abuelas guardaban con celo y que hoy son el alma de la identidad llanera.
Bajo el programa «El Tarimón: Fogones Metenses», el Instituto Departamental de Cultura busca que el sabor de la yuca amarga y el pescado fresco no se pierda entre las nuevas generaciones.
¿Qué aprenderán los asistentes?
Las jornadas, que se desarrollan este miércoles en dos horarios (2:00 p.m. y 4:00 p.m.), están diseñadas para que cualquier ciudadano, sin importar su experiencia, se acerque a ingredientes soberanos de nuestra tierra.
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Los platos estrella de la jornada:
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Pescado apanado con mañoco: Una técnica fascinante que utiliza este derivado de la yuca amarga para dar una textura única y un sabor profundamente regional.
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Pescado sudado en leche de coco: Una receta que demuestra la riqueza de nuestros ríos y la influencia de técnicas tradicionales que resaltan la frescura del producto local.
Más que una receta, un legado
Para Luis Fernando Álvarez, director del Instituto de Cultura del Meta, estos espacios son escenarios de aprendizaje intergeneracional. No se trata solo de cocinar, sino de entender el valor cultural de cada ingrediente. «Es un puente para fortalecer la identidad y mantener vivos los sabores que nos representan», señaló el funcionario.
Esta iniciativa reafirma el compromiso de la región por salvaguardar su patrimonio inmaterial. En una época donde la comida rápida gana terreno, los Fogones Metenses se levantan como un recordatorio de que en el Meta, la Semana Santa se cocina a fuego lento y con orgullo por lo propio.


