La Unión Europea sigue adelante con la definición de la lista de productos estadounidenses que gravará a partir de mediados de abril en represalia a los aranceles que la Administración Trump activó sobre el acero y aluminio, un paquete de contramedidas por valor de hasta 26.000 millones de euros y que Bruselas va a «calibrar» para lograr el «máximo impacto» en la economía norteamericana con el menor impacto en los intereses europeos.
Así lo ha expresado el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, en una rueda de prensa en Bruselas al ser preguntado por cómo afectarán los nuevos aranceles anunciados por Trump a todas las importaciones de automóviles y componentes clave, también sobre las producciones europeas, con efecto a partir del 2 de abril.
Le puede interesar: Trump autoriza la desclasificación de archivos sobre su presunto vínculo con Rusia
«No se trata de si estamos sorprendidos o no, sino de si estamos preparados o no, y la respuesta es que sí, estamos preparados», ha afirmado el portavoz del comisario de Comercio, Maros Sefcovic, quien precisamente el miércoles regresó de un viaje de apenas 24 horas en Washington para intentar sin éxito rebajar la tensión y avanzar en una solución que evite la escalada en la guerra comercial abierta.
«Lo que vamos a hacer ahora es prepararnos para una respuesta proporcionada, firme, bien calibrada y oportuna ante cualquier medida futura anunciada por Estados Unidos», ha argumentado el portavoz, quien ha recordado que Bruselas ya optó por esperar a activar la represalia hasta mediados de abril para poder adaptar la lista de productos gravados a los intereses europeos.
El plan inicial del Ejecutivo comunitario era activar un primer paquete de aranceles por valor de 8.000 millones de euros desde el 1 de abril, basado en un listado de productos diseñado en anteriores crisis que incluyen marcas emblemáticas como las motos Harley-Davidson y el Bourbon, y una segunda lista, con un impacto potencial de 18.000 millones, el 13 de abril.
Bruselas dice ahora que prefiere esperar a mitad de mes para poner en marcha los dos planes en bloque por razones «técnicas», ya que ello permite «calibrar» los aranceles y ajustar las listas a los intereses europeos, aunque admiten que además ofrece unas semanas de margen para la negociación.
De este modo, la nueva lista que aunará en un sólo bloque los dos planes iniciales debe ser presentada primero ante los Estados miembros para consultar su visión, antes de que los servicios comunitarios establezcan la versión definitiva para adopción y entrada en vigor.
La lista, ha explicado Gill, será una «bien seleccionada» para «crear el máximo impacto de cara a Estados Unidos y minimizar el impacto aquí, en nuestra economía europea». «Es una elección que haremos de manera muy juiciosa y bien calibrada», ha concluido el portavoz.
Asimismo, Bruselas insiste en que la prioridad para el bloque europeo es llegar a una «solución negociada» que satisfaga a ambas partes y que permita estrechar las relaciones comerciales y económicas entre la UE y Estados Unidos, porque, insisten desde la capital comunitaria, son los lazos comerciales «más valiosos e importantes del mundo».
La Unión Europea rechaza de plano las políticas arancelarias y sostiene que los gravámenes que Trump está activando son en realidad «impuestos» sobre las producciones, que «van en la dirección equivocada» y dañarán tanto al comercio internacional como a los propios estadounidenses. Colprensa – Europa Press