La batalla legal por el estado de las vías en Casanare ha escalado a su instancia más importante. El Consejo de Estado confirmó que estudiará de fondo el recurso de apelación interpuesto por la comunidad para garantizar que la intervención en el tramo que conecta al municipio de Trinidad con el corregimiento de Bocas del Pauto no sea solo un «pañito de agua tibia», sino una solución definitiva.
Una vía en deterioro que movilizó a la comunidad
Lo que comenzó como una queja por el evidente abandono del tramo vial desde el kilómetro 10 hasta Bocas del Pauto, se convirtió en una acción popular. Los habitantes de la zona no solo denuncian huecos o polvo; argumentan que el estado de la carretera vulnera derechos fundamentales como la seguridad, la salubridad pública y el acceso a una infraestructura digna.
Aunque inicialmente un Tribunal había ordenado medidas cautelares para que la Gobernación de Casanare realizara mantenimientos preventivos, la comunidad sintió que las órdenes eran demasiado generales y no garantizaban una recuperación integral de la vía.
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El giro jurídico: La voz del ciudadano sí cuenta
El caso llegó al Consejo de Estado debido a un «bloqueo» procesal previo. Inicialmente, se le había negado a un ciudadano (coadyuvante) el derecho a apelar, bajo el argumento de que solo los demandantes principales podían hacerlo.
Sin embargo, en un fallo que sienta un precedente importante para la participación ciudadana, el alto tribunal aclaró:
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Derecho a la defensa: Los ciudadanos que apoyan la demanda pueden interponer recursos siempre que busquen el mismo fin: proteger los derechos del colectivo.
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Medidas más específicas: El recurso busca que las órdenes judiciales no sean ambiguas, sino que detallen obras claras de rehabilitación y mantenimiento estructural.
¿Qué sigue para Casanare?
Con la admisión de esta apelación, el Consejo de Estado deberá decidir si las medidas actuales tomadas por el departamento son suficientes o si, por el contrario, se debe obligar a una intervención mucho más rigurosa y técnica.
Para los habitantes de esta región de Casanare, la vía a Bocas del Pauto es una arteria vital para el comercio, la salud y la educación. Mientras la justicia decide, el departamento sigue bajo la lupa de una comunidad que ya no está dispuesta a conformarse con reparaciones superficiales.


