Los deportados cubanos en México quedaron atrapados en un limbo legal tras ser expulsados desde Estados Unidos y enviados a ciudades del sur, según un informe de Human Rights Watch (HRW) que también documenta presuntos malos tratos en centros de detención migratoria estadounidenses.
HRW: México recibió 12.977 deportaciones de terceros países
El reporte de HRW sostiene que, entre enero de 2025 y marzo de 2026, Estados Unidos deportó a México a 12.977 personas extranjeras que no eran mexicanas. La organización afirma que esta estrategia se aceleró con el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, al buscar destinos distintos a los países de origen de los migrantes.
Con base en estadísticas obtenidas mediante la Ley de Libertad de Información (FOIA), HRW ubica a México como el principal receptor de esas deportaciones, por encima de Honduras (1.352) y Canadá (1.066). Del total enviado a territorio mexicano, el grupo más numeroso corresponde a personas originarias de Cuba: 4.353, de acuerdo con el informe.
En México, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado que el país se haya convertido formalmente en un “tercer país seguro”. Sin embargo, HRW sostiene que, en la práctica, México opera como receptor de personas deportadas desde Estados Unidos, en un esquema cuyos términos —según la organización— no se han hecho públicos.
Detenciones en EE.UU. y denuncias de condiciones “inhumanas”
HRW indicó que entrevistó a 41 migrantes cubanos deportados. Muchos relataron que fueron detenidos al presentarse a citas de supervisión ante ICE, en sus viviendas, camino al trabajo o al salir de cumplir condenas. Entre los entrevistados, 35 dijeron que perdieron su residencia (“green card”) tras condenas, en su mayoría por delitos menores.
Según el informe, durante años la ausencia de acuerdos de deportación con Cuba permitió que varias de estas personas siguieran su vida en Estados Unidos con permisos de trabajo y con sus familias. HRW afirma que esa situación cambió con el endurecimiento de la política migratoria del gobierno de Trump y el aumento de deportaciones a terceros países.
El documento recoge testimonios sobre “condiciones inhumanas” de detención y episodios de violencia verbal y física, así como periodos de aislamiento. HRW menciona el caso de un migrante de 52 años que estuvo detenido en el centro Alligator Alcatraz, en Florida, donde describió agua contaminada, comida cruda y personas enfermas. La organización también cita a un migrante que relató haber estado aislado dos semanas en un centro de El Paso, Texas.
En distintas ocasiones, el gobierno de Trump ha defendido la operación de sus centros de detención para migrantes y ha sostenido que funcionan con condiciones adecuadas y respeto a los derechos humanos.
Tapachula y Villahermosa, el destino de los deportados cubanos en México
El informe señala que, al ser deportados, muchos cubanos llegan a Tapachula (Chiapas) y Villahermosa (Tabasco). Ahí enfrentan trabas para regularizar su situación porque carecen de documentos y pertenencias, lo que dificulta realizar trámites. HRW apunta que una de las principales alternativas que se les presenta es solicitar refugio, un proceso que describe como lento.
Además, el reporte advierte que hay entrevistados con enfermedades crónicas que enfrentan obstáculos para recibir atención médica o conseguir medicinas por no contar con CURP, un dato que —según HRW— suele ser requerido por hospitales para atender a pacientes. También recoge temores por la violencia y la presencia de grupos delictivos en zonas donde quedan varados.
HRW sostiene que, al seguir aceptando deportaciones sin ofrecer acceso efectivo al refugio o vías alternativas hacia la residencia permanente, México “condena” a estas personas a un limbo indefinido. El informe añade que varios entrevistados ven pocas probabilidades de recibir apoyo de Cuba y menciona el caso de un deportado que contactó al consulado cubano en Cancún, donde —según su testimonio— le dijeron que no lo recibirían en la isla.
Al cierre, la organización pidió que cualquier deportación de nacionales de terceros países desde Estados Unidos hacia México se realice con acuerdos formales y transparentes y con garantías de acceso a protección y regularización migratoria en territorio mexicano.














