El incendio del Gas Lisbon, un buque que llevaba más de 3.790 toneladas de gas propano, obligó a evacuar a 17 tripulantes en el mar Negro tras un presunto impacto que Rumania investiga. Durante el operativo de emergencia, tres marinos resultaron heridos y fueron atendidos por personal médico.
Evacuación a 20 millas náuticas de la costa de Rumania
Las autoridades rumanas informaron que el incidente se registró durante la madrugada, a unas 20 millas náuticas de la costa de Rumania y fuera de sus aguas territoriales. Tras el presunto impacto, el barco reportó un incendio de gran magnitud, lo que activó un despliegue de salvamento en la zona.
Los equipos de rescate evacuaron a toda la tripulación. Tres integrantes fueron trasladados por lesiones, mientras el resto quedó a salvo, según el balance difundido por las autoridades rumanas durante la operación. En paralelo, continuó el monitoreo del área mientras avanzaban las maniobras para controlar la emergencia.
Carga de gas propano, bandera y ruta del Gas Lisbon
La embarcación fue identificada como el Gas Lisbon y navegaba bajo bandera de Liberia. Las autoridades indicaron que había zarpado de Alejandría, en Egipto, y se dirigía al puerto fluvial de Reni, en el suroeste de Ucrania.
El cargamento de propano elevó la alerta por tratarse de una mercancía altamente inflamable. Por eso, además de poner a la tripulación a salvo, las tareas operativas se concentraron en contener el fuego y reducir riesgos en el entorno marítimo mientras se mantenía la vigilancia de seguridad en el sector.
Rumania mantiene abierta la investigación por el presunto impacto
La investigación sigue abierta. En las primeras hipótesis mencionadas por las autoridades rumanas, se consideró la posibilidad de que el buque hubiera sido alcanzado por un dron naval, aunque hasta ahora no hay confirmación oficial sobre lo ocurrido ni sobre una eventual autoría.
El presidente rumano, Nicușor Dan, vinculó el episodio con el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania. Mientras tanto, las autoridades marítimas mantienen la vigilancia sobre la zona, al tiempo que evalúan posibles impactos ambientales y eventuales efectos sobre el tránsito comercial en el mar Negro.














