La frágil tregua en Medio Oriente saltó por los aires. En un tono incendiario y sin espacio para la diplomacia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció de manera fulminante el fin del acuerdo marco de alto el fuego con Irán. Las declaraciones del mandatario se dieron en Ankara, Turquía, de cara al arranque de la segunda jornada de la cumbre de líderes de la OTAN, donde compareció junto al secretario general de la Alianza, Mark Rutte.
«Para mí se ha acabado. No quiero negociar con ellos, porque son basura. Son gente enferma, dirigida por gente enferma, mala, violenta. Si tuvieran un arma nuclear, la usarían», sentenció con dureza Trump, sepultando los esfuerzos por mantener la mesa de diálogo abierta.
Fin de la tregua por el funeral de Jamenéi: «Ellos juegan sucio»
El detonante de la ruptura fue la reactivación de las hostilidades navales y aéreas en las últimas horas. Según detalló el mandatario, Washington había concedido una pausa temporal en los bombardeos por respeto al funeral del líder supremo, Alí Jamenéi —fallecido en la primera fase de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero—. Sin embargo, la tregua terminó en un intercambio de fuego abierto.
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La provocación: Irán atacó tres embarcaciones comerciales en el estratégico estrecho de Ormuz.
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La respuesta de EE. UU.: El Pentágono ordenó una fuerte contraofensiva nocturna contra objetivos militares iraníes.
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La represalia de Teherán: En respuesta al bombardeo en su territorio, el régimen de Teherán atacó con cohetes y misiles diversas bases militares estadounidenses ubicadas en países del golfo Pérsico.
«Les dijimos que hicieran el funeral, y en lugar de eso empezaron a lanzar cohetes contra buques. Así que les dimos duro anoche, muy duro. Juegan sucio», argumentó Trump ante la prensa internacional, sugiriendo incluso que su propio nombre podría estar en la lista de objetivos a eliminar del régimen de Teherán.
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Negociaciones rotas y un duro balance de represión interna
El presidente estadounidense arremetió contra la credibilidad de las autoridades de la nación persa, tildándolos de «mentirosos» que niegan los acuerdos pactados en privado ante los micrófonos de la prensa. Aunque aclaró que permitirá que sus principales delegados, Steve Witkoff y Jared Kushner, sigan conversando si así lo disponen, enfatizó que desde su perspectiva cualquier canal oficial está congelado: «Creo que están perdiendo el tiempo».
Asimismo, el inquilino de la Casa Blanca puso el foco sobre la crisis humanitaria interna en Irán, acusando al régimen de masacrar a su propia población civil. Trump aseguró que las fuerzas de seguridad han asesinado a cerca de 54.000 manifestantes desde las masivas protestas desatadas en enero. «No tienen fusiles, y el otro bando tiene metralletas y los matan», denunció de forma explícita.
Asfixia económica en el estrecho de Ormuz
El quiebre del cese al fuego se produce simultáneamente a la implementación de severas represalias económicas. Horas antes de la escalada armada, la Casa Blanca ya había revocado de forma oficial la autorización para la venta de petróleo iraní en los mercados internacionales, un golpe directo a la principal arteria financiera de Teherán para forzar su repliegue en las rutas marítimas de Ormuz.
Con las fuerzas desplegadas y los discursos de reconciliación completamente cancelados, el conflicto entra en una fase de absoluta incertidumbre global en la que la diplomacia ha quedado relegada al último plano.


