Colombia se ha consolidado como un referente global en la defensa de las libertades individuales, especialmente en un terreno tan sensible como el final de la vida. En una entrevista, el exvicefiscal Jorge Fernando Perdomo desentraña la «historia tortuosa pero liberadora» de la eutanasia en el país y explica por qué el suicidio médicamente asistido es la nueva frontera jurídica que estamos cruzando.
Del paternalismo médico a la autonomía del ciudadano
Antes de la Constitución de 1991, Colombia vivía bajo una visión paternalista. Los médicos tenían la obligación de prolongar la vida a toda costa, incluso ignorando el sufrimiento del paciente. «Éramos un país menos laico, donde la doctrina influía en la idea de que la vida era indisponible», señala Perdomo.
Hoy, el panorama es distinto. Gracias a la jurisprudencia de la Corte Constitucional (y no a leyes del Congreso), el concepto de dignidad se extendió hasta el momento de la muerte. La histórica Sentencia C-239 de 1997, liderada por el magistrado Carlos Gaviria, fue el hito que despenalizó la eutanasia y reconoció que no se comete un delito cuando se ayuda a morir a alguien bajo condiciones estrictas.
Requisitos y realidades: ¿Cómo funciona hoy?
El Ministerio de Salud ha reglamentado el procedimiento a través de varias resoluciones (2015, 2018 y 2021). Según el exvicefiscal, los pilares actuales para acceder a este derecho son:
-
Voluntad libre y autónoma: El paciente debe solicitarlo explícitamente.
-
Consentimiento informado: Conocer todas las alternativas, incluyendo cuidados paliativos.
-
Enfermedad grave o terminal: Un diagnóstico que cause sufrimiento intenso e incompatible con la idea de dignidad del paciente.
También le puede interesar: Corte Constitucional tumba pretensiones de los bancos y avala tarifa máxima del ICA
¿Qué pasa con los menores de edad y las enfermedades psíquicas?
Perdomo destaca que desde los 12 años (e incluso entre los 6 y 12 en casos excepcionales) los menores pueden acceder bajo tutela de sus padres. Respecto a las enfermedades psicológicas, el experto aclara que, aunque la depresión grave es un sufrimiento real, la jurisprudencia aún prefiere asociar estos casos a dolencias físicas, debido a que muchos trastornos mentales tienen tratamientos que deben agotarse primero.
El «Déjà Vu» del Suicidio Médicamente Asistido (SMA)
El caso de Catalina Giraldo ha reabierto el debate sobre el suicidio asistido. A diferencia de la eutanasia (donde el médico ejecuta la acción), en el SMA el médico proporciona los medios, pero es el paciente quien los utiliza.
«Estamos viviendo lo mismo que con la eutanasia hace 30 años», afirma Perdomo. Aunque la Sentencia C-164 de 2022 ya despenalizó esta práctica, Colombia enfrenta un vacío técnico: no existe un protocolo del Ministerio de Salud que guíe a las EPS y médicos, lo que genera zonas grises y temores legales.
Colombia: Pionera en América Latina
Para el exvicefiscal, el país está a la vanguardia. Mientras otras naciones ni siquiera inician la discusión, Colombia ya debate las particularidades del SMA y la eutanasia en personas con discapacidad. «Si entregamos el nacimiento de la vida a la medicina racional, ¿por qué no podemos entregarle también nuestra muerte?», concluye.


