Cantos de Trabajo de Llano, un cortometraje documental realizado en Casanare, lleva a pantalla una tradición oral de la Orinoquía reconocida por la UNESCO y plantea el reto de preservarla ante el distanciamiento de las nuevas generaciones. La producción fue rodada en dos municipios llaneros y se apoya en testimonios de portadores de la práctica.
Una memoria sonora rodada en Paz de Ariporo y Hato Corozal
La obra se filmó en Paz de Ariporo y Hato Corozal (Casanare) y retrata la relación entre el hombre, el ganado y la naturaleza a partir de cantos que acompañan el trabajo diario. En el relato aparecen expresiones como el canto de vela, el canto de cabrestero y el canto de ordeño.
Estos Cantos de Trabajo de Llano —conformados por cantos, silbos, gritos y llamados— tienen más de 200 años de historia y fueron inscritos por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que requiere salvaguarda urgente. El documental toma ese reconocimiento como punto de partida para preguntar qué se está perdiendo cuando la práctica deja de transmitirse.
Lo que propone el documental Cantos de Trabajo de Llano: tradición, función y futuro
Con una duración de 9 minutos y 50 segundos, el cortometraje combina una mirada estética con una intención pedagógica. Además de mostrar los orígenes de las letras y su sentido cultural, explora la función práctica de los cantos en el manejo del ganado, como forma de comunicación y guía en las faenas del llano.
En esa misma línea, la producción introduce una reflexión sobre la pérdida de identidad cultural y la distancia con que parte de los jóvenes se acercan a estas expresiones. El énfasis no está solo en registrar una práctica, sino en activar memoria y conversación sobre su continuidad.
Uno de los ejes narrativos es Don Hermes Romero, portador certificado por la UNESCO y custodio de la tradición desde hace más de cuatro décadas. Su testimonio sostiene la dimensión emocional del corto y le da un anclaje directo a un patrimonio que, aunque nace en el trabajo ganadero, trasciende lo regional.
Dirección y aliados institucionales del proyecto en Casanare
El cortometraje fue desarrollado por realizadores que integran el Consejo Departamental de Cinematografía de Casanare, en articulación con el Ministerio de Cultura y la Gobernación de Casanare. Esa alianza permitió reunir capacidades locales para contar una historia que sucede en el territorio y desde el territorio.
La dirección, el guion y la investigación estuvieron a cargo de Joseph Felipe Botia. El equipo técnico incluyó la producción de Artidoro Botía, la producción ejecutiva de Yeimi Rodríguez, la dirección de fotografía de Valeria Porras y el diseño sonoro y montaje de Andrés Maldonado, entre otros profesionales vinculados al proyecto.













