Un profundo sentimiento de consternación, rabia e impotencia embarga a los habitantes del municipio de Granada, Meta. En las últimas horas, la violencia urbana cobró la vida de Dylan Fernando Cruz Rodríguez, un adolescente de apenas 14 años y estudiante de la Institución Educativa Camilo Torres, quien fue víctima de un feroz ataque sicarial perpetrado contra la vivienda en la que se encontraba.
Los hechos se registraron en el barrio Villa Camila. De acuerdo con los primeros reportes de las autoridades locales, sicarios armados que se movilizaban a bordo de una motocicleta irrumpieron de manera violenta en el sector y, sin mediar palabra, descargaron sus armas de fuego impactando la fachada del inmueble en repetidas ocasiones. Desafortunadamente, los proyectiles alcanzaron al menor de edad.
Tras el cese de los disparos, familiares y vecinos auxiliaron rápidamente a Dylan Fernando, trasladándolo de urgencia hasta las instalaciones del Hospital Departamental de Granada. A pesar del esfuerzo de los médicos de turno, las heridas provocadas por las balas resultaron ser letales y el adolescente falleció poco después de su ingreso.
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La hipótesis: ¿Una letal retaliación familiar?
La Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) y la Fiscalía General de la Nación asumieron el caso de manera inmediata para intentar esclarecer los motivos ocultos detrás de esta tragedia. Una de las primeras hipótesis que manejan los investigadores apunta a una presunta y despiadada venganza criminal.
Fuentes del caso revelaron de forma preliminar que el atentado podría estar directamente relacionado con la reciente captura de un joven en el municipio, quien está siendo procesado por su presunta participación en el homicidio de otra persona en medio de una riña callejera. El menor asesinado, según confirmaron las autoridades, era hermano consanguíneo del joven hoy detenido. Los peritos judiciales indagan si los sicarios actuaron bajo órdenes de terceros como una forma de cobro de cuentas o represalia contra ese núcleo familiar.
Comunidad exige seguridad y justicia
La muerte de Dylan Fernando no solo apagó los sueños de un estudiante querido por sus compañeros, sino que encendió las alarmas en la región del Ariari por el recrudecimiento de la violencia y los homicidios selectivos. Miembros de la comunidad educativa, líderes comunales y allegados a la víctima hicieron un llamado desesperado a la Gobernación del Meta y a la Policía Nacional para que implementen medidas de seguridad de choque que protejan la vida de los niños, niñas y adolescentes.
A esta hora, las autoridades avanzan en la revisión de cámaras de seguridad del sector de Villa Camila y en la recolección de testimonios clave que permitan trazar la ruta de escape de los homicidas y ponerlos tras las rejas.


