Durante una reciente visita a la Estación de Guardacostas en Tumaco y un recorrido personal por las ruinas de la antigua prisión de Gorgona, el presidente Gustavo Petro lanzó una dura advertencia: el pasado de la isla debe ser reconstruido con «lo mejor de la ciencia moderna». El mandatario busca esclarecer las presuntas violaciones sistemáticas a los derechos humanos ocurridas durante los 24 años en que la isla funcionó como penal (1960-1984).
A través de sus canales oficiales, el jefe de Estado describió las torturas tras caminar por las celdas y calabozos que hoy son devorados por la selva: denunció la existencia de huecos donde solo cabía una persona, la cual era descendida con arneses y abandonada hasta morir, relató que en los salones hoy llenos de raíces, los presos eran sometidos a procedimientos médicos sin mitigación del dolor, entre «gritos de agonía».
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Petro planteó una hipótesis estremecedora al ordenar investigar los hornos de pan de la antigua cárcel para determinar si allí se incineraron restos humanos.
El mandatario contrastó la «paradoja» de la isla: lo que antes fue un infierno para miles de colombianos, hoy es un hogar para científicos, jóvenes de la Armada y guardaparques dedicados a la defensa de la naturaleza. «Fui a conocer el centro de tortura que construyó la oligarquía… pero también a hablar con quienes hoy cuidan este parque», afirmó.
La nueva Comisión de la Verdad tendrá como misión ubicar a los sobrevivientes que pasaron por el penal, utilizar tecnología moderna para inspeccionar el cementerio y las estructuras de la isla y evitar que el relato de la «prisión más temida de Colombia» se pierda bajo la densa vegetación del Pacífico.
Foto El Universal


