El prestigioso diario británico analiza cómo, tras el acuerdo de paz con las Farc, surgió una nueva generación de organizaciones criminales que fortaleció el alcance global del negocio de la cocaína.
El reconocido diario económico Financial Times publicó este miércoles un amplio análisis sobre la transformación del crimen organizado en Colombia y el resurgimiento del negocio de la droga bajo el título «El nuevo boom de la cocaína colombiana». El reportaje expone cómo las dinámicas del narcotráfico en Colombia han evolucionado durante la última década, especialmente después de la firma del Acuerdo de Paz con las Farc en 2016.
Según el medio británico, la desmovilización de la antigua guerrilla dejó vacíos de poder que fueron ocupados por una nueva generación de organizaciones ilegales, menos jerárquicas y más flexibles, que hoy controlan buena parte de la cadena del negocio de la cocaína. Estas estructuras criminales habrían consolidado redes internacionales más sofisticadas, ampliando las rutas de exportación hacia mercados tradicionales como Estados Unidos y Europa, así como hacia nuevas regiones de alto consumo.
El informe sostiene que el fenómeno coincide con un incremento en los cultivos ilícitos y una creciente capacidad de adaptación de los grupos armados dedicados al tráfico de drogas. A diferencia de los antiguos carteles, estas organizaciones operan mediante alianzas temporales y esquemas descentralizados que dificultan su persecución por parte de las autoridades.
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El Financial Times también pone el foco en los desafíos que enfrenta el Estado colombiano para combatir el narcotráfico mientras implementa estrategias orientadas a la sustitución de cultivos, la presencia institucional en los territorios y la búsqueda de soluciones integrales para las comunidades rurales más afectadas por las economías ilegales.
La publicación revive el debate sobre los resultados de la política antidrogas en Colombia y el impacto que el negocio de la cocaína sigue teniendo sobre la seguridad, la gobernabilidad y la estabilidad regional. Además, advierte que el carácter global del narcotráfico exige respuestas coordinadas entre países consumidores y productores.
El análisis del diario británico se suma a las voces internacionales que han alertado sobre la persistencia del problema de las drogas ilícitas en Colombia, un país que continúa siendo uno de los principales productores de cocaína del mundo y donde el control territorial sigue siendo una de las principales disputas entre grupos criminales.


