La aprobación de la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno del presidente Gustavo Petro se convirtió en uno de los principales proyectos sociales y políticos debatidos en Colombia durante los últimos años. La iniciativa fue aprobada en 2025 tras varios meses de discusión en el Congreso de la República y un proceso de concertación liderado por el Ministerio del Interior bajo la dirección de Armando Benedetti.
La reforma introduce modificaciones estructurales en el sistema laboral colombiano con el objetivo de fortalecer las garantías para los trabajadores, mejorar las condiciones de contratación y ampliar la protección social para sectores históricamente excluidos. Según el Gobierno nacional, la iniciativa busca consolidar un modelo laboral más equitativo y enfocado en la dignificación del trabajo.
Uno de los principales cambios establecidos es el fortalecimiento de los contratos a término indefinido como modalidad principal de vinculación laboral. La medida pretende brindar mayor estabilidad laboral y seguridad económica para millones de trabajadores y sus familias.
La reforma también modifica el reconocimiento del trabajo nocturno. A partir de la nueva legislación, la jornada nocturna comenzará desde las 7:00 de la noche y no desde las 9:00 p. m., como ocurría anteriormente. Esto permitirá que los trabajadores reciban un recargo adicional del 35 % por cada hora laborada después de ese horario.
El Gobierno sostiene que esta disposición beneficia especialmente a trabajadores de sectores como comercio, vigilancia, salud, transporte, gastronomía y servicios, quienes históricamente han desarrollado jornadas nocturnas sin una remuneración considerada suficiente frente al desgaste físico y familiar.
Otro de los puntos centrales corresponde al incremento gradual del recargo por trabajo en domingos y festivos. Desde 2025 el pago adicional será del 80 %, aumentará al 90 % en 2026 y alcanzará el 100 % en 2027. La administración nacional considera que este ajuste representa un reconocimiento económico a quienes laboran en jornadas tradicionalmente asociadas al descanso familiar.
La reforma además incorpora medidas dirigidas a sectores que durante años estuvieron por fuera de esquemas formales de protección laboral. Entre ellos se encuentran los trabajadores de plataformas digitales, quienes deberán contar con cobertura en salud, pensión y riesgos laborales.
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Asimismo, se amplían garantías para trabajadoras domésticas, madres comunitarias, mujeres rurales y personas cuidadoras, grupos que ahora comenzarán a ser incluidos dentro de mecanismos de formalización y protección social.
Otro de los componentes destacados es el fortalecimiento de derechos para los aprendices del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), quienes pasarán a tener contratos laborales formales durante su etapa de formación, permitiéndoles acceder a ingresos y garantías laborales.
La reforma también contempla subsidios de conectividad para teletrabajadores y mecanismos de concertación laboral para personas cuidadoras, buscando adaptar la legislación a nuevas dinámicas laborales y familiares presentes en el país.
Para el Gobierno, estas medidas contribuyen a fortalecer el poder adquisitivo de la clase trabajadora, impulsar el consumo interno y reducir las brechas sociales y económicas. La reforma laboral se consolida así como una de las principales apuestas sociales de la administración Petro en materia de empleo, protección social y condiciones laborales en Colombia.


