La eliminación de elecciones en Nicaragua anunciada por Daniel Ortega provocó una condena formal de Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó la postura del mandatario como una nueva evidencia de autoritarismo y pidió a la comunidad internacional “unir fuerzas” frente al rumbo político del país centroamericano.
Rubio acusa a Ortega de cerrar la vía democrática
En un comunicado, Rubio afirmó que la declaración de Ortega de que “bajo su dictadura familiar Nicaragua no volverá a celebrar elecciones” muestra “su verdadera naturaleza autoritaria”. También sostuvo que “el pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus propios líderes mediante elecciones democráticas”.
En otra declaración atribuida a Rubio, el jefe de la diplomacia estadounidense dijo que “la administración Trump y la comunidad internacional no se quedarán quietos” mientras la “dictadura Murillo-Ortega” profundiza la represión interna y “fabrica inestabilidad” que, según sus palabras, amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos.
La frase de Ortega y el calendario electoral que quedaba en pie
Ortega lanzó su advertencia en un acto por el 47° aniversario de la revolución sandinista, celebrado en Managua el 19 de julio. “Que se olviden, aquí (en Nicaragua) no volverán a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno y atrapar el poder”, dijo al referirse a sus opositores, en particular a sectores en el exilio.
Nicaragua tenía previstas elecciones generales en noviembre. Sin embargo, una reforma constitucional de hace año y medio amplió el mandato presidencial de cinco a seis años, por lo que los comicios deberían realizarse en noviembre de 2027.
Ortega, de 80 años, gobierna desde 2007 y ejerce el poder junto a su esposa, Rosario Murillo, quien fue designada copresidenta en febrero de 2025 tras otra reforma constitucional. Según la ONU, la represión a las protestas de 2018 dejó más de 300 muertos. En ese contexto, opositores, periodistas, intelectuales y religiosos críticos del Gobierno han sido encarcelados o forzados al exilio, además de perder nacionalidad y bienes; miles viven refugiados en Costa Rica, España y Estados Unidos.
Unamos y la OEA piden presión internacional
El movimiento opositor Unión Democrática Renovadora (Unamos) pidió a la comunidad internacional actuar “ya” y ejercer “la máxima presión política y diplomática” para abrir una ruta hacia la democracia en Nicaragua. El grupo sostuvo que, desde el retorno de Ortega al poder en 2007, el Gobierno sandinista “nos ha robado” el derecho a elecciones libres.
Unamos recordó que en 2021, antes de las últimas presidenciales, el oficialismo encarceló a aspirantes presidenciales opositores y a líderes políticos, periodistas, sacerdotes, líderes sociales y activistas, además de eliminar a los partidos que aún quedaban. Para el movimiento, la nueva postura de Ortega busca cerrar por adelantado la vía electoral.
En la misma línea, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, afirmó en un mensaje publicado el 20 de julio de 2026 que “Nicaragua abandonó la democracia” y que “la eliminación de las elecciones constituye la negación definitiva del derecho soberano del pueblo a elegir a su gobierno”, al advertir que las amenazas a la democracia regional “no son un asunto interno”.














