Si pensabas que el camino para recibir el diploma de bachiller ya era un reto, prepárate: la historia de la educación en Colombia acaba de dar un giro de 180 grados. Olvida esa idea de que el colegio empezaba «en serio» a los cinco años con el grado de transición.
Por orden del Ministerio de Educación, el tablero escolar se ha movido y ahora miles de niños deberán sumarse a las aulas dos años antes de lo previsto. La medida consiste en integrar los grados de prejardín y jardín como parte obligatoria del sistema escolar público, asegurando que la formación de los más pequeños comience en su etapa más crítica de aprendizaje.
De un proyecto pequeño a una realidad nacional
Lo que hace apenas tres años parecía un experimento en unos pocos municipios, hoy ha inundado el territorio nacional. Las cifras hablan por sí solas:
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Pasamos de 637 sedes que ofrecían estos grados a un despliegue masivo de 5.235 sedes.
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La cobertura saltó de 40 municipios a 680 municipios en todo el país.
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Al cierre de 2025, ya se registraban 128.324 pequeños estudiantes inscritos en estos nuevos niveles.
La meta es clara: no importa si vives en una capital o en una vereda remota, la educación inicial debe llegar a las 97 entidades territoriales certificadas de Colombia.
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Kits, cuentos y una inversión millonaria
Para que los nuevos «miniestudiantes» no lleguen a salones vacíos, el Ministerio ha destinado más de 132.000 millones de pesos adicionales. Estos recursos se han traducido en:
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6.394 colecciones de literatura infantil especializada.
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Más de 15.800 kits pedagógicos diseñados para aprender jugando.
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Recursos frescos para más de 8.000 establecimientos educativos.
El reto de los maestros: ¿Quién les enseñará?
Uno de los mayores interrogantes era el talento humano. Para cubrir esta nueva demanda, se han habilitado 5.660 nuevos cargos docentes exclusivos para preescolar. Además, cerca de 22.700 profesores ya han pasado por capacitaciones especializadas para manejar estos niveles donde el juego es la principal herramienta de enseñanza.
Lo más destacable es el enfoque rural: se han desplegado más de 6.300 maestros en zonas de difícil acceso, llegando a comunidades campesinas y étnicas donde la educación formal a los 3 años era, hasta hace poco, un sueño lejano.
¿Por qué ahora el colegio es más largo?
Esta decisión no es un capricho administrativo, sino un cumplimiento del artículo 67 de la Constitución Política, que define la educación como un derecho y un servicio público obligatorio. Al sumar estos dos años, el Estado busca que el desarrollo moral, intelectual y físico de los niños comience cuando su cerebro es «como una esponja», garantizando una base mucho más sólida para el resto de su vida escolar.


