Deivi y Winder Delfín, adolescentes venezolanos que perdieron a su madre, un hermano y su abuela durante los terremotos de junio en La Guaira, volvieron a vivir un fuerte movimiento telúrico pocos días después de llegar a Cali junto a su padre.
La búsqueda entre los escombros
Los hermanos vivían en un edificio de 12 pisos que se derrumbó el 24 de junio, cuando dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela con 39 segundos de diferencia. Ese día habían salido a la playa y, al volver, encontraron colapsada la vivienda donde estaban su madre, Yusmani; su hermano Moissés, de 10 años; y su abuela Carmen.
Durante los primeros días tras el desastre, Deivi y Winder participaron en las labores de rescate junto con familiares, vecinos y voluntarios. La dimensión de la emergencia en La Guaira desbordó la capacidad de los equipos especializados, mientras numerosas personas buscaban a sus parientes en los edificios caídos.
Su padre, Deivid, viajó desde Cali, ciudad en la que llevaba casi una década viviendo y desde donde sostenía a la familia. Se reunió con sus hijos tres días después de los terremotos y se sumó a la búsqueda, que se extendió por 27 días entre los restos del edificio.
Los adolescentes entraban por huecos estrechos entre las losas para orientar las excavaciones de los adultos. Usaron celulares y linternas para revisar espacios reducidos, mientras las herramientas circulaban entre vecinos que buscaban sobrevivientes y fallecidos. En esos recorridos encontraron objetos de su casa, entre ellos prendas de Moissés, la biblia de Yusmani y una lista de compras.
La familia logró recuperar primero el cuerpo de Carmen. Después, Winder reconoció a su madre por una bolsa que conservaba en el cabello. Moissés fue hallado junto a ella. Tras la cremación y el entierro de sus familiares, los Delfín se trasladaron a Colombia para reunirse con Deivid.
El terremoto volvió en Cali
La familia llegó a Cali el viernes 7 de agosto y se instaló en un barrio del nororiente de la ciudad. Tres días más tarde, durante la mañana del lunes, un terremoto de magnitud 7,4 volvió a sacudir el lugar donde intentaban comenzar de nuevo.
Deivi dormía en el segundo piso de la casa cuando sintió el movimiento. Al intensificarse, bajó corriendo junto con Winder y ambos esperaron afuera, sujetos a una reja. Deivid estaba en la calle, corrió hacia la vivienda al pensar en sus hijos y los encontró frente a la barbería donde trabaja.
Cali fue una de las ciudades más afectadas por el terremoto en Colombia. El balance preliminar citado al 13 de agosto registraba 265 personas fallecidas, más de 3.494 heridos y cerca de 496 desaparecidos, mientras los equipos de socorro mantenían operaciones de rescate en puntos críticos.
Los hermanos buscan ahora continuar sus estudios y trabajar en Colombia. Tras encontrarse con su padre luego del sismo en Cali, intentaron tranquilizarlo con una frase que resumió la experiencia acumulada en pocas semanas: “Papá, quédate tranquilo. Esto ya lo vivimos”.
















